martes, 31 de julio de 2012
Temblor (Por DjRabioso)
Dicen que tembló hasta entrada la noche. Dicen también que Santa Fe tembló y el mundo entero sintió el cimbronazo. Algunos dicen que fue el golpe lo que lo hizo temblar, otros que fue la caída. Pero todos aseguran que tembló todo.
Así son las leyendas, esos relatos que nacen de un pequeño momento de la historia y que con el correr del tiempo toman una relevancia inesperada, sobrenatural.
Dicen…y lo dicen las miles de voces que a lo largo de los calendarios van hilando una trama que llegará a momentos increíbles, con héroes, villanos, situaciones dramáticas, multitudes, detenciones de rotativas.
Dicen, los viejitos del bar, que en realidad temblaba desde tiempos más lejanos y que ese día, un Rey de otras tierras había venido a poner orden en estos anegadizos sin ley. Y ahí está la cuestión, no se sabe si fue su caída o si venía de antes lo que produjo el fenómeno, pero de ahí fue conocido en todo el mundo.
Tal fue el impacto, el tiritar en las piernas, el julepe que se pegó, que a ese rey no se lo vio más por acá, incluso dicen que entre lágrimas clamaba venganza. Quedó inmortalizado el sismo en los teletipos, en las tapas de los diarios, en las retinas de los viejitos del bar.
Dicen que bastante seguido siguió ocurriendo. Durante años, contingentes de diferentes lados, de la Boca, de Mataderos, de los barrios acomodados, de Nuñez; todos vinieron a tratar de echar por tierra este mito. Pero los que se iban con tierra en las rodillas eran ellos. Temblaba, temblaban, caían postrados.
Cuentan, los viejitos del bar mientras se toman otra ronda, que una Selección de los mejores, vino también. Y otra mentada delegación de tierras orientales, visitó esta tierra ya mitológica, con iguales resultados.
Sin explicación alguna, a los tipos los invadía una fuerza sobrenatural o no (eso está en discusión), los sacudía, les adormecía las piernas y los dejaba tendidos en el Campito.
Cuentan, no voy a decir que yo fui testigo, que una vez vino un Príncipe con su mejor ejército; rodeado de todo su séquito quiso imponer su voluntad y terminar de una vez por todas con la leyenda. Fue tan estrepitosa su caída que en menos de un año este noble oriental abdicó. Debe ser que no quiso saber más nada con volver.
Dios mismo, una noche vino a comprobar lo que ocurría en estos terrenos del sur. Él que tanto gusta de vivir al límite, quiso sentir en carne propia ese temblor del que habla el mundo y del que estos negros tan castigados por las tempestades, sienten tanto orgullo. Y le gustó, lo bailó, y no pudo con su genio cósmico, lo hizo propio, inclusive envió a su Messías a que lo sienta también.
Dicen que ese travesaño tembló hasta entrada la noche por el pelotazo de Pelé, que fue devuelto, dicen, hasta la mitad de la cancha. Dicen que la ciudad y el mundo temblaron por la caída del Santos, aunque creo que lo que tembló fue la historia con el nacimiento de la Leyenda.
La realidad, eso lo saben los viejitos del bar y lo esconden tras sus sonrisas centenarias, es que no fue el pelotazo en mayo del 64, ni la caída de los elefantes lo que hace temblar el planeta. Somos nosotros desde acá. Saltando todos juntos desde la tribuna, los hacemos caer.
martes, 20 de septiembre de 2011
La esquina del infinito

La historia comienza con un hombre parado en la esquina. Si, así de simple. Un tipo común parado en una esquina. Que no es cualquier esquina, es ésta. Las esquinas son para eso, para que los hombres comunes se detengan a pensar. Pero común no es una forma peyorativa de decir que es cualquiera; es un tipo capaz de pararse en una esquina a pensar.
Entonces decíamos que la historia comienza aquí, con un tipo parado en una esquina; de aquí se desprenden muchas cuestiones. Él está pensando, porque los tipos que se paran en las esquinas son los que piensan, son los que se paran en esas encrucijadas y analizan adonde seguir.
Mucho se ha dicho y cantado sobre las esquinas y es simplemente o difícilmente, porque ellas presentan muchos desafíos. Una esquina es más que una curva en el camino de la vida. Siempre te dicen que hay que ser recto, que en la vida hay que caminar derecho, pero es todo una falacia. Nuestro recorrido esta pleno de curvas y contracurvas. Y si uno se para en la esquina, como este tipo, se da cuenta que nuestro caminar derecho es la curva que tomará otro, así como nosotros, es probable que doblemos en la próxima.
Y el tipo sigue parado en la esquina, con una mano en el bolsillo del pantalón y seguro, con un cigarrillo en la otra. Porque los que se paran en la esquina siempre están fumando, para todos lados. Miran esa encrucijada. Todas esas direcciones posibles que te brinda una esquina, que en este caso es ésta, pero podría ser aquella o aquella de enfrente. Y se puede decir, pero son cuatro esquinas nomás, cuatro posibilidades, pero no.
Y eso debe pensar el tipo parado en la esquina, mientras fuma ese cigarrillo. Porque las cosas importantes pasan en las esquinas, por eso hay canciones, poemas, ensayos, tangos, todos dedicados a las esquinas. Hay ciudades con el nombre esquina. Y si no la nombran, ponen un farol como protagonista; pero el farol, ¿dónde está?
Ahí está, parado, fumando, eligiendo adonde ir, de donde venir, observando como el mundo se anuda en una esquina. Las cosas grandes suceden en una esquina y las pequeñas también.
Uno corre a la esquina a ver si viene el colectivo o si encuentra un taxi, uno se para en la esquina, como quizá esta haciendo este tipo, a ver si viene el ser amado, o se va, dejando tras él, sólo el olvido. A la esquina te mandan a ver si llueve, de igual manera te mandan a comprar pan. Porque resulta que las despensas están en la esquinas, no como los hipermercados despersonalizados que están en todos lados para donde alces la mirada, envolviéndote con precios bajos siempre.
El tiempo pasa en la esquina, donde se juntan los pibes, que lo miran al tipo pensando en manguearle justamente un mango “pa la birra”. Y quizá el tipo está pensando en tomarse una también, porque convengamos que, alguien parado en una esquina fumando y viendo el tiempo rodar, no toma champagne, seguramente toma cerveza o vino y de vez en cuando un vermú.
Y el policía que está escondido a mitad de cuadra, lo observa sospechando al tipo de la esquina. Porque los policías no se paran en las esquinas, se guarecen a mitad de cuadra, porque les falta esquina, les falta mundo. Por eso son policías.
La única forma de ver un uniformado en una esquina es si le instalaron una garita, si lo encerraron en un cubículo donde sentirse seguros. Porque los policías son tipos con miedo a las posibilidades que les brinda la esquina, de pensar y ser pensados, por eso se uniforman y se alejan de allí.
El tipo sigue parado en la esquina y a esta altura ya no es un tipo, es casi un filósofo del mundo del cemento, hilvanando miles de idas y vueltas, de “le das por aquella hasta chocar”, de giros en U, de “de la esquina pegale cuatro cuadras más”, de cuestiones que convergen en ese punto de inflexión de las arterias de la ciudad y de la vida.
Y nuestro héroe, erguido en esa intersección, ve una señorita y la sigue con la mirada. Y le mira el culo, porque los tipos en las esquinas son hombres y le miran el culo a las minas. Pero también la miraron cuando venía, y no solamente por una cuestión estética, la miraron venir, le sacaron una foto a los ojos. Y la vieron irse, le miraron el culo, pero luego, la siguieron con la mirada para ver qué camino tomaban, si seguían derecho, o si tomaban derecha u ojalá, izquierda. Porque los tipos parados en las esquinas miran culos, pero miran almas, buscando minas que se paren en las esquinas y se animen a doblar, torciendo la historia.
Y el tipo parado en la esquina, fumando de nuevo, observado por el policía y mangueado por los pibes, crece, no se queda en la mediocridad de la mitad de cuadra, no se estanca, salta de esquina en esquina, superándose. Porque la esquina siempre propone un más allá, porque incluso cuando no es el destino final, es referencia. Nadie dice “de mitad de cuadra, 10 metros más al sur”, se indica “de esta esquina haces tantos metros, es la puerta marrón”.
Y si usted se pregunta por el final de esta historia, que comenzó con un tipo parado en una esquina, entienda que no lo tiene. Es sólo una invitación a pararse ahí, si ahí, hacer equilibrio en el cordón y girar hacia todos los horizontes posibles que brinda una esquina.
Porque el tipo parado en la esquina, que apagó su cigarrillo, se dio cuenta, de que a mitad de cuadra solo movía el cuello para mirar si ir o venir, en cambio en la esquina debió girar su cuerpo para observar el panorama y echarse a andar.
Foto: MARTINIANO SCIEPPAQUERCIA - Esquina de Cosquín Nº1 - Año 1970
jueves, 15 de septiembre de 2011
La llamada

A continuación, la trascripción de una llamada telefónica de un argentino, registrada en una contestadora:
- Hola! Hola! Estás ahí? Dale contestame, se que estás ahí! Dale, levantá el tubo que quiero hablar con vos. Tengo muchas cosas que decirte, no quiero dejárselas a la máquina. Quiero que me escuches, en vivo y en directo, con todo lo que tengo adentro. Hola! Hola!...si no me atendés me vas a escuchar igual? Perdonáme…por favor perdonáme. No sé que me pasó, no sé en que estaba pensando. Pero estas cosas suceden, a vos también te debe haber pasado. Sé que te juré fidelidad eterna, a pesar de todo y de todos, hasta la muerte firmé mi amor por vos. Pero…no sé que me paso!! Vos viste lo que es? Lo viste? Decime si no se parece, entendéme, era lógica que pasara! No es que me olvidé de todo, pero….lo viste? Si ya sé, perdóname, ya sé que lo viste, y antes que yo. Pero lo viste bien? No sé si estarás enojado, espero que no, porque siempre fuiste muy abierto con este tema. Igual perdóname por no avisarte, pero se dio la posibilidad de verlo y fui. Y lo ví. Y nada va a ser igual. Ojo, yo a vos te sigo queriendo, pero con él, la cosa creo que va a ser diferente. Vos no fuiste ningún santo e hiciste muchas cosas para que esto pasara. No te hagas el boludo y admití que metiste la gamba muchas veces, yo te perdoné todo por los buenos tiempos. Lo viste? Se parece! Mucho! Pero es distinto, tiene algo que me dice que va a ser distinto. Más vale que nadie va a ser como vos, pero y si pasa? Y si él lo és? Yo no me podía quedar con la duda, por eso lo fui a ver, era una cita obligada. Cuánto tiempo más me vas a dejar hablando con la contestadora? Escucháme! Lo nuestro no termina, pero yo tengo que seguir mi vida, vos la tuya. Ya estábamos de acuerdo con eso, no vengas ahora con cuestiones sentimentales o con chantajes históricos. Sabés que eso es mala leche, aparte ya te dije que no me voy a olvidar nunca de vos. Pero lo viste? Si, lo viste, a vos no se te escapan estos detalles, a vos también te gustó. Cuando aparece se detiene el tiempo viejo! Todo el planeta queda como en coma, hasta que un shock eléctrico lo devuelve a la vida. Es un torbellino en sí mismo, es imposible no enamorarse de él. Me hizo acordar a cuando te vi por primera vez, tiene esa magia que vos me mostraste y que, perdóname, pero perdiste con el tiempo. Perdoname, en serio, te lo tengo que decir. Te sigo queriendo, pero no de la misma manera. Él me conquistó, con esa furia, con esa chispa. Espero escuches este mensaje, vas a entender enseguida. Nos estamos viendo. Chau y perdóname de nuevo. Chau!
Apretó el botón de la contestadora borrando el mensaje, y otros miles que habían ido llegando en los últimos tiempos. Comenzó a levantarse con algunas dificultades. No estaba delgado como en sus buenos tiempos, pero tampoco tan gordo como cuando estuvo al borde la muerte. Se dirigió hasta su sitio favorito en la casa, donde guardaba recuerdos gloriosos, fijó la mirada en la foto con aquel pibe de Rosario y sonrió.
miércoles, 18 de mayo de 2011
SI VA A COMPRAR UN MONITO SILBADOR

Ud. ha decidido comprar un Monito Silvador “Nicy Monkey”, sepa que lleva un producto óptimo, elaborado por Juguetes Argentinos RM con las más altas normas de calidad y seguridad, reguladas por el ERNSAD (Ente Regulador de Normas de Seguridad de Artículos Divertidos). Ese organismo no existe, lo busqué y no está, y el único teléfono que encontré en una guía de Encotel de 1984, me da con una lavandería coreana.
Este producto, hecho con orgullo en nuestra planta de Ramos Mejía, ha incorporado la última tecnología en juguetes, con un proceso controlado completamente por el Sistema Lazer Final, lo que le da a los materiales un acabado perfecto. El mono en realidad tiene una pequeña inscripción debajo del sombrerito, casi imperceptible ya que la deben haber intentado borrar de la tela, que dice MADE IN CHINA. Uno dirá, la puta y Ramos Mejía? Es solo la importadora, que andá a saber si está en regla y demás. Y te digo, al mono no lo hicieron en China tampoco, seguramente tuviste la misma expresión que yo, “que raro, lo hicieron los chinos”. Pero no, la empresa MAGNUKARA TOYS CO. tiene sede en el país de Mao Tse Tung, pero en verdad, todo lo hacen en Hong Kong. Tienen unos galpones en una zona campestre, donde casi 2000 empleados trabajan 16 horas, cosiendo las partes, insertando el dispositivo electrónico que viene de Taiwan. Claro, de donde se lo mire, hay asombro por el crecimiento de China, algunos porque una vez terminado el comunismo se regodearon en como el capitalismo invadió todo, otros porque pueden mostrar que a pesar de todo hay miseria y que las grandes corporaciones se llenan de guita mientras no se cuantos millones de chinos andan en bici y usan trajecitos grises. Obvio que nunca había pensado en estas cosas, pero ahora me sobra el tiempo.
El Nicy Monkey viene equipado con dos dispositivos electrónicos de avanzada, realizados por Machinary* (Machinary es propiedad de Nicy Monkey), que incorpora un detector de movimientos único en el mercado, que emite una señal digital, decodificada y codificada por el microchip SD34657490-90, que elabora la señal sonora que emitirá el juguete. El mismo microchip, activa las frecuencias para el parpadeo de las luces. El sistema cuenta con la aprobación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación, Resolución Nº1878/09. Nada de esto es cierto, la placa de contactos como te dije, la hicieron en Taiwan, y es la misma para el monito silbador, para la patrulla de policía, la ambulancia, uno de los Pokemon…ah…y una varita de Sailor Moon. Los producen en masa, en unas fábricas que son de terror, con productos contaminantes y algunos están almacenados desde hace diez años, ya que como todo, ensamblaron de millones y después la empresa desapareció o la compró otra y las cosas quedaron tiradas. Para que te voy a decir que si de casualidad cuando lo comprás silba, a los dos días las luces de los cachetes ya no prenden, y el parlante entra a hacer un ruido horrible, que no sabés si es un silbido o el gato que está teniendo sexo con un papel de lija. Otra cosa, los de la Secretaría de Ciencia y Tecnología deben haber cobrado una buena coima para aprobar la inspección de este mono, es increíble como inevitablemente, tanto las cosas buenas como las malas, necesitan de una alfombra de guita para caminar. Yo lo viví en mi laburo, las licitaciones, las compras, todo se manejaba aparentemente de forma limpia, pero si buscabas un poco, te dabas cuenta que siempre eran los mismos adjudicatarios, que inflaban los números para repartir guita para hacer campaña o para otras coimas. El soborno debe ser el aceite del engranaje del capitalismo.
El Nicy Monkey posee una indumentaria novedosa, con diez variantes distintas a elección del comprador, cocida a mano y de terciopelo Mejía Text* (Mejía Text es propiedad de Nicy Monkey). Ud. puede optar por el Nicy Monkey Policía, Bombero, Carpintero, Doctor, Futbolista, Bailarín, Obrero, Profesor, Estanciero y Ejecutivo. Para hacer honor a la verdad me había interesado el Monito de Independiente, lo había visto en una despensa, pero el que conseguí tiene una simpática remerita roja con una carita y una inscripción en inglés. No tiene la camiseta de mi club pero al menos el color es parecido. Con el tema de los trajes es otra historia, será que de pretenden instalar ciertos estereotipos en la sociedad donde los pibes tienen que optar por esas profesiones? También estaría bueno saber, si es que algunas ves vieron la luz los trajecitos, cuantos optaron por el mono obrero o bailarín? Una porque los niños de hoy difícilmente conozcan que es un obrero, ya que el menemismo acabó con las fábricas en la década del 90; y el bailarín debería tener poco éxito, porque por más que se hable de la igualdad de género, la danza es para putos o tipos con mucho bulto.
El Nicy Monkey es el regalo ideal para los niños, por la calidad de sus materiales, por la suavidad de sus telas, y por innumerables horas de diversión, acompañándolo durante su crecimiento. No sé quiénes serán los asesores de marketing, si es que tienen, ya que lo compré para el más chico y me lo revoleó a los dos segundos. No era por la camiseta simil Independiente, ya que me salió de Racing por culpa del padrino, sino que simplemente no le gustó. El quería algo de Ben10 para el cumpleaños, pero andá a explicarle que salí tarde del trabajo y que no encontré juguetería abierta que acepte Sidecreer ya que de efectivo estoy muerto. Cómo explicarle que Ben10 es una moda pasajera, que los artículos cuestan una fortuna, sobre todo para el sueldo de un empleado público promedio. Andá a explicarle que al mono lo vendía un tipo en la peatonal cerca de la parada del cole, junto con unos posters de Hanna Montana y con el cual estuve media hora peleando el precio y pidiéndole el que él tenía colgado del cuello, ya que intuí, que debía ser el único que andaba bien.
Además, el Nicy Monkey es el adorno que marca la diferencia en su negocio u oficina, haciendo el ambiente más amigable para su cliente. Después del rechazo de mi hijo, se me ocurrió llevarlo al laburo, como para divertirme con los compañeros, pero no imaginé que me iba a traer tantos problemas. Pasó Roxana por la puerta de mi oficina y en cuanto el mono la vió, largó un silbido tan fuerte que lo escucharon los jefes, la mina pensó que había sido yo, y como es contratada y anda re corta de guita, me demandó por acoso sexual. Los jefes que me tienen ganas de hace rato porque en las últimas elecciones les jugué en contra, me hicieron un sumario administrativo que ni te cuento. Ni hablar del quilombo que se armó en casa, Norma cansada por mis olvidos, la falta de guita y enterada de mi “acoso” a Roxana me hechó, bolso, un par de zapatos brasileros, una frazada y mono a la calle.
Garantía de por vida. Por sugerencias y comentarios www.nicymonkey.com.ar . Ud. ha decidido comprar un Monito Silvador “Nicy Monkey”. Ud. ha comprado felicidad y diversión, hecha con orgullo en Ramos Mejía.
Nota del autor: El siguiente folleto con estas anotaciones fue encontrado junto a un monito silbador, en las puertas de la fábrica abandonada Juguetes Argentinos RM en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Se desconoce el paradero de su dueño, vagabundos de la zona dicen que lo oyeron hablando de un viaje a Hong Kong.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Hechizo

Seguro sos mi única salvación. No creas que no lo había pensado antes, pero me resistía a creer que este problema tiene que ver con vos y con nuestra corta relación.
Realmente lo nuestro fue eléctrico, con sólo verte de lejos esa tarde en el Foxboro Stadium, sabía que mi vida iba a cambiar. Pero no imaginé tanto. Los años y los estigmas que me persiguen de ese día, no me dejan vivir.
Cuantas cosas se dijeron de nosotros, cuantas fotos nos sacaron juntos. Y eso que estuvimos sólo unos minutos. Realmente parecíamos una pareja de estrellas de Hollywood, acosados por los paparazzis.
Ese día, en que se cruzaron nuestras miradas, que fui a tu encuentro y nos tocamos las manos, comenzaron los problemas.
Esa noche no podía dormir, cerraba los ojos y tenía clavada tu mirada, podía sentir el aroma de tu sudor, me seguía tu sonrisa.
Prendía la tele, y ahí estaba, nuestra imagen saliendo juntos. Nuestro momento mágico, pensé yo, pero después vinieron más noticias y ahí supe que algo había salido mal. Tu imagen llorando, todo tu país de luto, el mundo expectante.
Para que te voy a atormentar contándote todos los detalles de las desgracias que comenzaron a partir de esa tarde en el Foxboro Stadium.
En todos estos años, perdí los pocos empleos que pude conseguir, ninguna relación fue duradera y feliz, mi familia me abandonó por completo, la gente no quiere ni saludarme, fui una ermitaña, pero nunca terminé de convencerme que era por vos.
Desesperada, intenté consultar a chamanes, curanderos, magos y charlatanes, quienes al solo verme, me echaban entre maldiciones y alaridos, sin solo tocarme. Hice dos viajes al Vaticano para que el Papa de turno me bendijera aunque sea, pero ni Juan Pablo II ni el que está ahora, como se llama? Quisieron recibirme o imponerme las manos.
Fui hasta Jerusalem, punto donde confluyen las religiones más convocantes del planeta y nada, los peregrinos huían de mi y creo que fui la causa de una de las avalanchas mortales en la Meca.
Por más de 15 años recorrí el mundo buscando el exorcismo, alguien que sepa quitarme esta pesada carga, esta maldición que hace de mi vida un calvario.
Y lo descubrí, seguro sos mi única salvación. Mi pedido es desesperado. Necesito que me cures, tocame de vuelta, apretame fuerte, porque desde esa tarde en el Foxboro Stadium, nadie quiere agarrarme de la mano.
Ingrid María
lunes, 13 de diciembre de 2010
(*)Nota del autor:
El anterior fue un mentiroso homenaje al chancho, personaje vilipendeado en el mundillo del metegol. Es blanco no solo de las cargadas por ser retacón, el más bajo de la cancha, tener las patas cortas y estar un poco fuera de línea respecto sus compañeros delgados y estilizados. Sino que además es el blanco donde apuntan todos los cañones. Este pobre tipo está atado a unos caños, con los ojos abiertos y el pecho al frente, sin ninguna posibilidad de esquivar lo balazos.
Es más, tiene que poner el cuerpo para evitar que caiga su vaya, aguantar lo que le tiren. No puede darse el lujo de no interponer su presencia ante la trayectoria del balón, si la pelota pasa, será más insultado que de costumbre. Ese es su destino.
Pero, vaya paradoja, es ul único dentro de la cancha individualizado, que se destaca de resto, físicamente y enunciativamente. Este debe ser su premio ante tantos sufrimientos, ante tanta condena de la historia de este fútbol a escala.
Todos los que están entre los límites de fundición, son NN, a veces tienen número, en cambio él, así de pequeño como se lo ve, se agiganta con nombre propio. Es el chancho.
Y generalmente cuando eso ocurre, cuando aparece “el chancho”, acompañado de la extensión de la última “o”, es en los pocos momentos en que se viste de héroe, por una salvada magistral, fruto de los reflejos de otros, por inmolarse ante un bombazo.
El chancho, este es el homenaje a ese jugadorcito. Y si, no es sincero, es mentiroso. El autor de estas palabras en varias ocasiones, ha lapidado a este hombrecillo de pies redondos.
Es más, tiene que poner el cuerpo para evitar que caiga su vaya, aguantar lo que le tiren. No puede darse el lujo de no interponer su presencia ante la trayectoria del balón, si la pelota pasa, será más insultado que de costumbre. Ese es su destino.
Pero, vaya paradoja, es ul único dentro de la cancha individualizado, que se destaca de resto, físicamente y enunciativamente. Este debe ser su premio ante tantos sufrimientos, ante tanta condena de la historia de este fútbol a escala.
Todos los que están entre los límites de fundición, son NN, a veces tienen número, en cambio él, así de pequeño como se lo ve, se agiganta con nombre propio. Es el chancho.
Y generalmente cuando eso ocurre, cuando aparece “el chancho”, acompañado de la extensión de la última “o”, es en los pocos momentos en que se viste de héroe, por una salvada magistral, fruto de los reflejos de otros, por inmolarse ante un bombazo.
El chancho, este es el homenaje a ese jugadorcito. Y si, no es sincero, es mentiroso. El autor de estas palabras en varias ocasiones, ha lapidado a este hombrecillo de pies redondos.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Gol de fundición

El cortito hizo un esfuerzo enorme y la pisó, después de parar un tiro furioso, con el pecho, con la panza, vaya uno a saber con qué parte de ese pequeño cuerpo.
Le temblaban los pies, sus botines desgastados aprisionaban la pelota con temor. Sudaban las manos, se sacudían los brazos. La cancha se le hacía enorme, el arco rival lejísimos y con un sin fin de pies que se le atravezaban en el camino.
Que partido bravo, cuatro a dos abajo, imposible de remontar, cualquiera lo da por perdido. Perdido?
El cortito pisó un poco más fuerte la bocha, seguía temblando. Las miradas de los rivales se entrecruzaban, ansiosos, a la espectativa.
La tuvo bajo la gris suela unos segundos, pero como en toda historia de suspenso, fueron horas, días, décadas. La atmósfera estaba tan pesada, que bajo esas sombras parecía que estaban transurriendo milenios mientras el gordito la apretaba contra la verde y lisa superficie.
El día estába húmedo, espeso, la cancha estaba lo suficientemente mojada como para que el desarrollo del juego no haya sido normal. La pelota no rodaba, volaba. Cada tiro, la redonda decidía despegarse, tomando una velocidad inusitada, recorriendo las distancias como un cometa, a centímetros del suelo, dejando estela de gotas y miradas perdidas y desorientadas.
El cortito seguía con la bocha en su poder, la movía de un lado al otro, haciendo equilibrio con la redonda, en el límite del inevitable infierno, casi al borde del infarto, con la deseperación bajando por los escasos escalones del estadio.
Poco público, apenas algunos borrachines no mu entusiasmados por el juego, lo que generaba silencios aplastantes. Ni un grito. Ni una arenga. Sólo la respiración de los contendientes. Algún golpe seco, alguna exhalación después de un despeje, de un tiro furibundo.
Y él sigue ahí, perdiendo tiempo. Para que? El partido es imposible de remontar. Por más que se juegue para siempre el 4 a 2 no se levanta más. Tiene la mirada fija en el arco rival, distante, pequeño, cuidado por otro igual que él. Y los otros le clavan sus ojos vacíos, y los suyos le dan la espalda. Está solo, solo con la redonda castigada, mellada. Esta solo, tratando de forjar un destino inalcansable.
Respiración profunda, un torbellino se apodera de su cuerpo, entero, de la cabeza hasta los pies. La decisión está tomada, pero es más una reacción en cadena, mente, músculos.
Y la bola sale furiosa, imperfecta, no va en la dirección pretendida. Esto pone nerviosos a propios y extraños, que se mueven enloquecidos tratando de darle caza a ese objeto precioso y redondo. Nadie la toca, nadie la roza. Algo la hace cambiar de trayectoria y ante la mirada atónita de dos personas, ante los esfurzos inútiles del arquero rival, traspasa la meta.
Estruendo de victoria, frenesí de hierro en gol, ruidos a chapas y canaletas en tirabuzón. El cortito sigue dando vueltas, festejando este gol de fundición, suelto, como loco. Gira sobre su eje de caño, mientras su titiritero grita: ¡De chancho vale dosssss! (*)
martes, 31 de agosto de 2010
Un pacto

No jodas más. Ya nos habíamos puesto de acuerdo, hicimos un pacto. Vos haces esto, yo lo otro. Ok? Ahora no vas a recular. Capaz quedamos como unos nabos, salimos en Crónica en una placa roja. (Risas)
Que bola, seguro vamos a salir en las placas rojas. Va a estar copado, vamos a ser famosos.
Te apreta? Y bueno, qué querés.
Te decía. Nos van a reconocer en todos lados. Hasta en fin de año se van a acordar de nosotros, en los programas que hacen cuando ya estan todos de vacaciones. Los que ves todos los años, donde pasan lo mejor y lo peor del año. En esos salimos seguro.
Vamos a ser más conocidos que el boludo de la moto. A ese todavía se le cagan de risa. Hasta en un ringtone está el tipo.
Respirá por la nariz. No ves que tenes cinta en la boca? Te vas a ahogar. (Risas) Perdoná, es que estoy haciendo los nudos y me olvidé que ya te vendé. Te saco el trapo, así nos miramos de nuevo a los ojos.
Uff!!! Que lindos que son. Están igual de rojos, tal cual como cuando los vi en la Plaza del Bombero. Cuantos porros me hiciste fumar ese día? No me acuerdo casi nada, solo de tus ojos rojos y de cómo te reías. Cuantas huevadas me dijiste, me mentiste como todas las noches hasta que te di bola.
Te la tragaste ya? Porque te sacudis? Deja de revolear los ojos tarado!!! Que te pasa? No me pongas esa cara que haces siempre cuando no paro de hablar, ahora no me pidas que me calle. Al final los tipos son todos iguales. Vos no mi vida!!! Siempre te dije que eras de otro planeta.
Ahora, hay algo que no entiendo. Porqué me jodiste tanto para que deje de bailar, yo siempre quise hacer eso. Te mostré las fotos de cuando era chiquita y bailaba frente al espejo con los vestidos de mamá. Qué vergüenza ese día!!!
Al final te di pelota, dejé todo. Me la pasaba con vos todos los días, dejé de lado mis amigas y todo!!! (Risas)
Cierto que amigas yo no tengo!!! Bueno!!! Te dije que no me mires así!!! Mirá que te vuelvo a vendar.
Te tragaste la pastilla azul ya o no? No me hagas que te obligue. Mirá que no te voy a dejar ninguna marca. Dale!! No te hagas el dificil ahora que cuando estes bien tieso…ya sé que ya te meti unas cuantas!! (Risas)
Vos me obligaste a esto!! Ya te olvidaste lo que acordamos eh?? Te acordas?? Ahora no te eches para atrás cagón!! Al final?? Tan guapito que te hacias, tantas cosas me dijiste, tantas mentiras me dijiste!!
Dale!! Tragá que es la última, no me alcanzó para más, pero igual creo que es suficiente. Bien durito vas a quedar!! (Risas)
Si!! Así está mejor!! Dejame que te toque…no te sacudas…espera un poco que ya voy a necesitar que te sacudas.
A ver si queda alguna más…no, la última. Todo me gaste che, y bueno, vos no querías que labure. Ahí tenes!! No me alcanzó para más. Pero no te preocupes, ya averigüé bien, y con las que te di ya es suficiente.
Y si…en Crónica vos vas a quedar un poco mal capaz, pero bueno. Me obligaste, ya estaba todo acordado. Yo dejé todo…y vos?
Mirá lo que me puse!! Ah!! Te gusta turro!! Viste?? Cómo cuando me sacabas de la escuela. Pollerita, camisa, corbatita. Las colitas ni en pedo!! Ya te dije que eso es una huevada!!
Dejame que te toque…todavía no te sacudas boludo!!! Esperá un poco…ya va haber tiempo!!! Cuantas veces me lo hiciste en el auto?? Me cagabas a pedo…te hacía todo lo que te gustaba. Bueno a mi también me gustaba. (Risas)
Ummm…ya estas listo!!! Papito!! Dale que ahí voy!! Ahora si sacudite hasta morir!! Dale cagón!! Depués te voy a desatar!! Dale hijo de puta!! Aca me tenés…ahora no sos tan posesivo!!! Dale!!! Ahora mando yo…como me mentiste…como me engañaste!!! Dale!!! Sacudite!!!
Ahí esta!! Se te sale el corazón!!! Ahí tenes por mentiroso!! Donde está tu esposa ahora?? Viejo verde!!! Ahora si vas a cumplir…da la vida por mi sorete!!! Como decías siempre….dale!!! Movete ahora!!! Sacudite!!! Asi….asi….asi!!!
Dale!! Estoy a mil!!! Dale viejo puto!!! Sacudite!! Agitate!! Morite!!!
viernes, 27 de agosto de 2010
Bump! (Efervemente)

Levanté los pies de la calle para dejar pasar el agua servida arrojada por alguna “doña rosa baldea veredas temprano”. Las topper negras tienen más manchas que color pero eso no significa que tenga ganas de agregarle alguna más.
El agua espumosa corrió bajo mis pies, desdibujando mi rostro entre burbujas, alguna colilla de cigarrillo, alguna andanada de tierra.
-Donde esta?
(Bump! hizo una burbuja y no puedo dejar de ver lo efímero que es esa creación de mezcla de detergente, aire y agua revuelta. No puedo resistirme a pensar en lo que se parece a nosotros, una mezcla de fluidos y otros líquidos, fruto de secreciones y sudores. Bump! hizo mi cabeza)
Un destello me sacó de adentro, y por la pendiente de la calle, dos faroles rectangulares me lastiman los ojos. Como “chinito” entrecierro los ojos y mis pestañas bajan una ténue persiana que aflojan el efecto.
(Bump! El destello me ciega. Bajá las luces la puta que te pario! Que te crees que vas en la ruta? Ah! Es un Renault 12, esos faros son ultra reconocibles. Uff! están regulados para el orto).
-Dónde está?
La señora que está baldeando me observa con cara de miedo, pensando que porque estoy sentado en el cordón a esas horas soy un choro o algo así. La miro a la cara desafiante esperando que diga algo, pero se distrae, está muy ocupada viendo como la manguera se hizo un nudo cortando la libre salida del agua.
(Bump! Una puntada helada. Se me está enfriando el culo. Está fresca la vereda como para estar tirado a esta hora. Cuantas personas se habrán sentado en el mismo lugar donde estoy yo desde que esta parte es vereda? Se habrán puesto a pensar en cuantas personas se habrán sentado en el mismo lugar desde que esto es vereda?)
-Dónde está?
Miro el atado de cigarrillos y solo queda uno dentro del paquete. Relojeo a ver si algún alma caritativa pasa fumando y se digna a dejarse asaltar por mis incontrolables deseos.
(Bump!. Explota otra burbuja como seguramente explotan mis pulmones cada vez que una bocanada me invade. Bocanada, bocanada, ese tema de Cerati es una guillotina. Esa boca que hermosa es cuando la rosas con un cigarrillo. Cuanto hace que no te veo fumar. Cuanto hace que no te veo).
-Dónde está?
Un pichicho bastante bien adaptado a la vida en la calle, se acerca moviendo la cola y con hocico de muchos amigos. Me mira nada más, no busca que lo acaricie o le tire un hueso. Sólo mira.
(Bump! Una chispa sale del ojo del can, que estás viendo? Esas pepas marrones que te muestran? Porque no tengo el poder de leer la mente así puedo averiguar lo que el “batuque” este está pensando. Así confirmo que la vieja cree que soy un choro. Así se que piensa la gente de mi. Así descubro de una vez por todas qué te pasa conmigo, porqué no se pasa).
-Dónde está?
El cielo está tomando esa coloración que anuncia que la hora de dormir se terminó para la mayoría y me indica que ya debería estar en casa. Con las manos en los bolsillos me inclino y apoyo la frente en las rodillas, cerrando los ojos, creando una noche en mi cabeza.
(Bump! Hace la arenita de colores de mis párpados, en un espectáculo increíble y personalizado. Las podré contar? Hay verdes, rosadas, blancas. Se hacen aureolas en formas de arco iris que explotan en cuanto fijo un pensamiento en ellas. Vos debes tener los ojos cerrados también, aunque sea estamos compartiendo esto. Qué noción tendrás del tiempo y espacio que yo transcurro?
-Dónde está?
Bump! Resuena mi nuca, giro la cabeza y por fin apareció Alejandro.
-En qué pensás boludo?
-En nada, pasame la cerveza.
miércoles, 28 de julio de 2010
Asuntos pendientes

Asiduamente deambulan espectros por mi casa, yo no se si es por la atmósfera lúgubre que ella tiene o por que yo soy lo mas parecido a un ánima herida, pero desde hace tiempo, miles de almas golpean mi puerta para dialogar de penas y de desencuentros.
Debo reconocer que las primeras veces me asustaba al sentir como alguna mano tenebrosa posaba sus huesos en la chapa amarilla de la entrada de casa, que retumbaba sepulcral en mis oídos y me sacaba de cualquier cosa que estuviera haciendo. Pero después de un tiempo me acostumbré y llegó un momento en que extrañaba la soledad de los fantasmas, y me disfrazaba con sábanas pálidas para simular ser uno de ellos y me sentía verdaderamente cómodo.
Recuerdo que estaba absorto en mis juegos, aquellos que logran que me traspole a un mundo que no existe, a un imaginario que nunca será, pero que en esa caja negra es más real que la velocidad de mis dedos, cuando una estampida chocó con la puerta de lo que yo llamo “la pocilga”.
Es una casa más que modesta, que conjuga la pequeñez cúbica con una acogedora división de espacios. O sea, es una vivienda de escasas dimensiones, pero para gusto de los que alguna vez la visitaron hace tiempo, como tiene todos los ambientes bien separados y perfectamente distinguibles uno de otro, dan la idea de una grandeza que en realidad ni ella ni su dueño poseen.
Esa puerta amarilla debe haber sido el paso a otro mundo, pensé al escuchar el retumbar de su contextura. Qué hace alguien golpeando a las tres y cuarenta y cinco de la mañana? Primero, es una hora descolocada para cualquier persona de bien y segundo, tengo timbre.
Detuve hasta mi respiración y esperé que solo haya sido el ruido en mi cabeza, pero al pasar unos segundos los golpes volvieron, cada vez más seguidos, se hicieron continuos, permanentes y no me quedó otra que levantarme.
Quién es?-dije, escondiéndome de la ventanita de vidrio para no dar muestras de mi posición.
Quién es?-repetí, con ganas de que nadie conteste y así poder volver a lo mío.
Puedo? Se vino el invierno y la verdad me cansé un poco de deambular-alguien o algo contestó.
Dudé un poco y largué un -Pasá nomás- pero no abrí la puerta, como sabiendo que no importaba, que la sola invitación le iba a dar paso a mi visitante. Algo frío caminó a mi lado y se posó en el sillón, junto a la guitarra.
No sabía que los fantasmas tenían frío-dije sin mirar.
No sé loco, yo pensé lo mismo…pero….deben ser reacciones que nos quedan de cuando anduvimos en tierra-explicó y yo no quise saber más. Me volví a la pieza.
…
Por la mañana ni recordaba el acontecimiento, seguí con eso que denominan vida como todos los días, sin gusto a nada. Por la noche, desesperaba de soledad y en el peor momento, cuando no tenía nada más que hacer, nada más que soñar con la mujer amada con la que nunca pude estar, volvió a tronar la puerta.
Recordé los acontecimientos de la noche anterior como en un flash y grité-Adelante!!! Me pongo algo y voy.
Sentado en mi sillón, o eso parecía porque los almohadones estaban hundidos, estaba el Gaviota. Así dijo que lo apodaban. Me contó que era uruguayo, jugador de fútbol, no de los mejores pero tenía dos virtudes: le pegaba con un fierro y cabeceaba como ninguno.
-No sabés, cuando la pelota viajaba por el aire, yo ya sabía donde iba a empezar a bajar, anticipaba a los defensores, saltaba y me mantenía en el aire más que ninguno. Por eso me empezaron a decir Gaviota- y pegó un saltito apuntándole al foco del living, le dio un frentazo, pero obvio, es un fantasma, ni lo tocó.
Me reí como hacía rato no hacía, le dije: Podrían haberte puesto un apodo mejor che!! Águila, Buitre o algo así. Que descanses, Gaviota!!!- y me volví a la pieza.
A la otra noche, cuando reapareció con algunos espectros más de compañía, supuse que, como en los filmes, las ánimas deambulan por cuestiones pendientes, asuntos no resueltos.
Entonces, les preguntaba quienes habían sido, quienes eran, que habían hecho; en un principio nada más que para prestarles oreja, pero después de un tiempo, yo que nunca me comprometí por nada, me empecé a preocupar por cada uno de ellos. De a poco.
No sé porqué, pero tomé el cuaderno Rivadavia de tapas verdes, donde generalmente escribía mis deseos, mis pesares, mis temores y amores, y empecé a darles ahí mi lugar a esos visitantes de las madrugadas. Y comencé a hacer una especie de documentación de lo que me relataban y a llevar adelante una investigación de los hechos que los habían llevado a mi “pocilga”.
Por supuesto, lo primero era a averiguar que les había pasado. Una noche se me ocurrió preguntarle a Gaviota por su muerte. El botija me dijo que no se acordaba de mucho, que el último recuerdo que tenía era que estaba jugando un partido importante, cuando un compatriota tiró un centro perfecto, el se elevó y anticipó, con tanta mala suerte que recibió un tremendo puñetazo del arquero rival, y cayó, según él, inconsciente.
-No me acuerdo nada más, capaz morí ahí. Aunque eso no me jode, tuve de todo, coche cero ka eme, minas, un departamentito- quedó pensativo-pero sabés que me mata?
Prendí un pucho.
-No se si fue gol!!-gritó como solo un fantasma puede gritar, azuzado, no por el tridente de Satán, sino por una incertidumbre espantosa.
Este espectro en lo único que piensa es en eso? Yo que creí que eran atormentados por grandes pesares, angustias que perseguían más allá de la muerte.
-No se si fue gol!!-y salió el sol. Y me di cuenta que me había quedado dormido en el sillón.
…
En cuanto anocheció (Hago aquí una intervención para mencionar que si no hay nada de relato de mi rutina diurna es porque la misma no vale ni un pasaje de bondi, por lo que lo más interesante acontece de noche. Igual siempre me consideré un animal noctámbulo, amigos y ex parejas pueden dar fe de ello) y volví a la vida, repasé en el cuaderno los datos, equipo en el que jugaba, algunas fechas, entré a revolver las crónicas deportivas de la época, planteles. Y di con un equipo con dos uruguayos, uno de ellos apodado “Gaviota”. “Suspendido a los 76 minutos del segundo tiempo”. El equipo del ave, uno, los otros, cero.
-Ja fue gol!!! El loco la peinó antes y lo durmieron de un piña!!! Pero fue gol!!!
Escribí todo puntilloso en el cuaderno. Me quedé esperando emocionado y como no pasaba nada fui hasta la habitación, pero antes dejé algunas impresiones en el living donde siempre nos reuníamos. Esa noche no sonó la puerta y yo ya sabía que Gaviota había entrado, vio los resultados de mi investigación y había partido para siempre.
-Fue gol!!!-se sacudió el árbol de la vereda. Nunca más apareció.
…
A medida que se iban llenado las páginas y me comprometía una a una en cada historia, los fantasmas, mis amigos de la noche, dejaban de venir. Llegué a tener más de veinte metidos en casa. Sólo porque eran espectros se explica que hayan podido estar todos juntos en un espacio tan reducido.
Jugaban con mis cosas que no se movían, me tiraban las copas sucias, aunque ellas seguían en la mesada, prendían y apagaban las luces, me robaban los cigarrillos pero los atados quedaban impecables y los ceniceros limpios, escuchaba el ruido de las tapas de cerveza pero las botellas permanecían llenas y frías.
Todas las noches estuve despierto esperando a que golpearan mi puerta, aparecían en vendaval, peleaba con ellos para que dejaran las cosas en su lugar, los escuchaba, les cumplía algunos pedidos y de a poco se iban retirando. Pasaba desvelado, dormía de día. No salía a la calle ni para comprar puchos. Dejé de comer, de tomar, de ir a los pocos lugares que frecuentaba. Mi vida social se redujo hasta desaparecer. Y así estuve.
En una de esas noches, pensando en la mujer amada que con la que nunca pude estar, golpeó la puerta sólo una vez, no muy tímidamente, una señorita flaca, con una onda “hippie” muy pero muy hermosa.
Como esas cosas del destino ni siquiera contesté, me acomodé y ella pasó.
La miré a los ojos negros, grandes y tenía la leve sensación que de algún lado la conocía. Observé sus dedos delgados y largos, repletos de anillos y esas manos me hicieron sentir escalofríos tiernos en la espalda. Esa boca perfectamente dibujada, como salida de un cuadro. Pelo oscuro y brilloso. De donde te conozco?
-No creo que sepas quien soy, pero creo que hasta de otras vidas te vengo buscando.
Mi silencio ante ese rostro que en otras noches he percibido en blanco y negro en el mundo de lo onírico, fue tan profundo que ella sin hablar me dijo que yo era una presencia que la llamaba todos los días, que bailaba en su cabeza todo el tiempo.
-Yo te soñé más de treinta años, desde que me quedé dormida en esa celda. Tu cara la veía en todos lados, en las paredes sucias, en la puerta oscura, y te salí a buscar. Porqué?
Estaba aturdido. Esa mirada me recordaba a alguien, pero quién? Empezó a contarme todo lo que recordaba, buscando respuestas, cada tanto me nombraba a un chico de la Universidad, otras veces saltaba al relato de la que creía era su casa, y me la describía toda revuelta y tomada. Y volvía a épocas difíciles, de un romance furioso y fugaz, de persecuciones, de miedo, de coraje, de silencios, de resistencia.
-Porqué estoy acá? Porque esta obsesión con vos?- me volvió a preguntar.
Y repetía que soñaba conmigo. Y que el frío no le molestaba como a los otros, le gustaba sentirse libre, después de quedarse dormida, encerrada en esa oscura y pequeña habitación, cualquier cosa era mejor.
Mi cabeza iba a mil, dejando fluir los pensamientos, lanzando líneas cronológicas imaginarias al techo húmedo. Y no hizo falta más. No fue necesario que yo anotara nada, porque en el preciso instante en que la posible respuesta a todos los interrogantes pasó delante de mí como un fogonazo, ella dejó de hablar.
Nos reconocimos como quien se mira al espejo y ninguno de los dos quiso decir más nada.
Y lloró de dolor y de alegría. Sus lágrimas como pequeños soplos me acariciaron la frente y me dieron “piquitos” amargos en las mejillas a los cuales no me negué.
Mientras eso sucedía se fue desvaneciendo, desapareció con una fría brisa que me envolvió y me arropó unos segundos que valieron más de treinta años sin sus caricias. Todo va a pasar escuché, me consoló y fui un mar.
Gordas gotas golpean las hojas, las estruja de mi alma la revelación que siempre esperé, y mientras pienso en la mujer amada con la que nunca pude estar.
-No puedo dejar nuestra historia así!!- y concluyo estas líneas, observo mi mano temblorosa, que va desapareciendo y en fluído salado me esfumo. Toc! Golpea la lapicera en el cuaderno Rivadavia verde, que se cierra de golpe guardando todo ahí. Dejando mis últimas palabras azules.
Y como un rayo, salgo de mi casa, deambulo por las calles empinadas. Si sé hacia donde voy. Golpeo esa puerta de madera blanca con mis manos en nubes.
Escuchaste? No estás soñando. Ssshh! Dejáme pasar, no te asustes, abríme, soy yo, vengo para estar con vos. Para siempre.
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