viernes, 25 de septiembre de 2009

DE COMPOSICIONES Y DESCOMPOSICIONES


En algunos pequeños momentos el escritor puede sentirse fuera de aquí. Descolgarse por completo de todo y sentirse pleno. Sin embargo esa felicidad no la detecta, donde se ha visto un escritor feliz, salvo que sea un best seller. Pero creo que la halla en esos pequeños momentos en los que no se da cuenta de que es él mismo y la espontaneidad le brota por los poros como el olor alcohol después de una noche de parranda. Considero que encuentra sosiego en dos instantes donde puede componer y descomponer, hacer y deshacer a su antojo, momento donde pude ser y dejar de ser, crear y recrear miles de flashes y destellos.
Sin sentido intentaba expresar algunos pensamientos aislados.
El proceso creativo, si es que existe, no cuadra en vos, es una especia de presa que cede, y después de días meses y quizá años, suelta de un solo manotazo todo lo que tenía dentro. Por razones quizá incompresibles hasta para vos.
Me mira desconfiado. Sin embargo me propongo darle una mano, un empujón para que de el salga lo peor y lo mejor. Le brindaré algunas pistas que consuelen su necesidad de explicaciones, su búsqueda continua de la raíz que lo inspira. Esa musa esquiva que tanto poeta suelto anda buscando, que tanto músico crea para justificar una letra.
Se lo dije pero no me creyó.
Uno compone cuando se descompone, le lancé haciéndome el profundo y el tipo se rió en mi cara y sorbió otro trago.
Explicate mejor pibe que no me conmoviste ni un poco con eso.
Digo que creas cuando descrees de todo o cuando conseguís algo que te moviliza, que te genera una ansiedad por hacer. En tu peor momento puede llegar a salir tu mejor obra. Y cuando una mina te da vuelta de un sopapo, capaz que le escribís al amor de la manera que nadie lo hizo hasta el momento.
Y eso con que se come?
El sujeto se me estaba haciendo el difícil, se había dado cuenta que mi teoría hacía agua por todos lados.
Me pedí una Santa Fe como para matizar el momento, me mande casi de lleno el vaso, para tomar coraje y agarrando unos palitos salados le aseguré. Digo que un artista al estar convencido de que es feliz es muy difícil que genere algo, por el contrario la depresión, la soledad, los desamores, son la raíz de toda historia. Sino mirate vos.
Ya me clavó fija la mirada y no le gustó ni medio que lo pusiera de ejemplo.
Ya tenés canas, escribís al pedo porque nadie lo lee, salvo yo, que lo hago de onda. No te han publicado un cuento ni en un chicle Bazooka, no tenes un hijo y no plantaste un árbol. En síntesis, sos un fracasado espectacular, y por eso sos tan prolífico.
Cuando se paró pensé que me cruzaba la cara de una trompada, pero en cambio, sacó unas cuantas monedas y se puso a contarlas.
Por un momento pensé que estaba contando el poco dinero que tenía como muestra de su derrota como ser humano, en estos tiempos quien más tiene parece ser el más exitoso.
Sin embargo no, le hizo una seña al mozo y se encargó otra bebida. Cuando llegó su requerimiento, sorbió profundo, me miró y dijo.
Tas equivocado pibe, yo solo escribo por la bebida, me agarro unos pedos de aquellos y cazo el cuaderno y pongo lo que me sale.
Obnubilado por tanta sabiduría volcada en una corta sentencia, decidí irme con mi filosofía de tapial a otro lado. Y en el camino descubrí que es cierto que los locos y los borrachos siempre dicen la verdad. Uh, me siento descompuesto, creo que los palitos estaban viejos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

MI NOVIA GRIS


Hace más de diez años que te dejé, que me fui un poco más lejos que de costumbre. Pasó más de una década desde que te abandoné por alguien distinto. Más grande, quizá más hermoso para la opinión de muchos, con más curvas incluso. Sin embargo nunca te olvidé.
Recuerdo que cuando me alejé de vos te juré volver. Fue una promesa sin fecha de vencimiento pero te aseguro que no debe faltar mucho para que llegue el día.
Con vos pasé todo y fuiste mi primera vez en cada una de las cosas. Debe ser por eso que tengo la certeza que volveré a vos, indefectiblemente.
Aunque me haga el difícil, aunque las circunstancias indiquen lo contrario, aunque los años y el mundo te cambien. Aunque el tiempo y los desamores me corrompan.
Fuiste mi primer cigarrillo, mi primer cerveza, mi primer amor. Mi primer sangría, mis noches de verano, mis mañanas de invierno. Fuiste un montón de gente, de amigos, de disputas. Fuiste una pila de errores, de odios, de metegoles.
Fuiste la Bety, la plaza, el campito. Fuiste los techos de tejas, los tanques en fila y las veredas anchas. Fuiste las calles plenas de azahares o lo que sean, fuiste la L, Loyola, Independiente, Atenas o Floresta.
Es increíble como me embarga la nostalgia, y soy capaz de subir a los techos a ver si al menos veo algo que se parezca a vos.
Se que como muchas en mi vida te quedaste esperando, me viste partir, me aguardarás volver. Esos arcos de tus ojos me vieron, las lágrimas de tu río me dejaron ir.
Pero siempre voy a pensar en volver a tu hormigón. Siempre vas a ser mi novia gris.

sábado, 19 de septiembre de 2009

PELO


Un día te conté de mi obsesión por el pelo. Ante tu sonrisa me di cuenta que era un libinidoso desquiciado por la cabellera femenina, más precisamente por la que cae sobre tus hombros. A partir de ese momento solo pude pensar en cuantas cosas se pueden hacer con unos cabellos negros como lo tuyos.
Primero y principal lo liberaría de las ataduras con las cuales día a día lo reprimes, en un vano esfuerzo dictatorial por indicarle al mismo, adonde debe quedarse.
Segundo, pero no menos importante, observaría detenidamente como, cuan propaganda de shampoo, se deja vencer o no por la gravedad, en un juego que a muchas, le ha costado más de la cuenta.
Luego acercaría mi nariz para sentir su aroma, y en un momento de descuido tuyo, me confeccionaría un bigote, con alguno de tus mechones.
Seguidamente lo tomaría con mis enormes manos, lo juntaría como quien coloca un paquete de tallarines en una olla hirviendo, y los elevaría hacia el cielo para poder ver tu hermoso cuello y unos cabellos a los cuales muy pocos le ponen atención, pero yo, que soy un enfermito, no descuidaré.
Son esos nacientes que apenas se despegan de la piel, y que son más suaves que la seda misma. Y que al dejarse tocar permiten acariciar dos partes a la vez. Piel y pelo.
Si a esa altura no me revoleaste un sopapo por tanta estupidez, apoyaría mi boca en ese lugar desierto, besando la superficie, respirando en ella, haciéndote cosquillas y conmoviendo todo tu ser.
Seguramente en ese momento, se me pase el fetichismo por el pelo, y empiece a darme cuenta de lo fascinante de tu cuello y le dedicaría toda una página. Y luego vería lo hermoso de tus hombros desnudos, y les escribiría un capitulo completo. Después descubriría la línea de tu espalda y con solo tocarla me darían ganas de hacer un libro dedicado enteramente a su estudio.
Ni hablar de la biblioteca que construiría en honor a tu cola. Pero entonces?
Entré en razón de que el pelo es solo una excusa para tocarte. Y que en realidad la obsesión la tengo con todo tu cuerpo.

DOMINGO 5PM


El domingo me encontró otra vez en la misma historia. Esto de que a partir de las cinco de la tarde entro en un espiral hacia abajo ya se hace costumbre, como es prender un pucho con el disco de Cerati y sus once sinfonías como guillotinas cortándome el mate.
Y entonces me cuelgo. Bajo el cerebro a los pies y hago jueguito con las ideas a ver si se acomodan un poco. El tema es que no llego ni a veinticinco y se me cae enseguida.
Y vuelvo a la genial idea de recordarte. De pensarte completa. De darme cuenta que te extraño demasiado, más de lo que lo que quisiera.
Y entro en razones inentendibles hasta para el cráneo más mentado y preparo planes imposibles para llegar a ningún lado.
Y busco miles de opciones que deriven en un encuentro, una llamada, un mensaje de texto que me muestre que estás cerca, en algún rincón. Que me de la pauta de que no solo paseas por mi mente.
Y trazo en papeles de cigarrillos amarillos y gastados un sinnúmero de mapas con las rutas más intrincadas hacia vos. Pero nada.
Las posibilidades de que te vuelva a ver son las mismas que tiene una llama de aprender las variantes del Huracán de Angel Cappa. (Como verán en una sola frase plasme mi gusto por el futbol y los recuerdos de mi viaje, cosa que en cada línea se irá repitiendo, dada mi poca monta en los asuntos de la escritura).
Y el puto día sigue cargándome, burlándose de mí en mi propio rostro. Y siempre lo insulto por ser tan cobarde y mostrarme minuto a minuto lo solo que estoy.
Es fácil hacerse el picante con todo el almanaque a favor, sobretodo sabiendo que pase lo que pase, siempre volverá a ser domingo a partir de las cinco de la tarde y vos no estas.