sábado, 19 de septiembre de 2009

PELO


Un día te conté de mi obsesión por el pelo. Ante tu sonrisa me di cuenta que era un libinidoso desquiciado por la cabellera femenina, más precisamente por la que cae sobre tus hombros. A partir de ese momento solo pude pensar en cuantas cosas se pueden hacer con unos cabellos negros como lo tuyos.
Primero y principal lo liberaría de las ataduras con las cuales día a día lo reprimes, en un vano esfuerzo dictatorial por indicarle al mismo, adonde debe quedarse.
Segundo, pero no menos importante, observaría detenidamente como, cuan propaganda de shampoo, se deja vencer o no por la gravedad, en un juego que a muchas, le ha costado más de la cuenta.
Luego acercaría mi nariz para sentir su aroma, y en un momento de descuido tuyo, me confeccionaría un bigote, con alguno de tus mechones.
Seguidamente lo tomaría con mis enormes manos, lo juntaría como quien coloca un paquete de tallarines en una olla hirviendo, y los elevaría hacia el cielo para poder ver tu hermoso cuello y unos cabellos a los cuales muy pocos le ponen atención, pero yo, que soy un enfermito, no descuidaré.
Son esos nacientes que apenas se despegan de la piel, y que son más suaves que la seda misma. Y que al dejarse tocar permiten acariciar dos partes a la vez. Piel y pelo.
Si a esa altura no me revoleaste un sopapo por tanta estupidez, apoyaría mi boca en ese lugar desierto, besando la superficie, respirando en ella, haciéndote cosquillas y conmoviendo todo tu ser.
Seguramente en ese momento, se me pase el fetichismo por el pelo, y empiece a darme cuenta de lo fascinante de tu cuello y le dedicaría toda una página. Y luego vería lo hermoso de tus hombros desnudos, y les escribiría un capitulo completo. Después descubriría la línea de tu espalda y con solo tocarla me darían ganas de hacer un libro dedicado enteramente a su estudio.
Ni hablar de la biblioteca que construiría en honor a tu cola. Pero entonces?
Entré en razón de que el pelo es solo una excusa para tocarte. Y que en realidad la obsesión la tengo con todo tu cuerpo.

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