jueves, 22 de octubre de 2009

NO ME OLVIDES


No me olvides leyó y la incomprensión ante esa corta y contundente frase dijo presente. No me olvides decía la fría y blanca pantalla del celular y de la misma superficie de su triste alma salieron todas las fotos de ella.
No me olvides fue la proposición para que el siguiera recordándola por siempre.
Si alguna vez pensó en tratar de borrarla de su vida, cada vez que veía la veta para lograrlo algo se la traía de vuelta.
No me olvides insistía el teléfono.
Como te va a olvidar si lo primero que ve cuando despierta es tu rostro borroso por los ojos recién abiertos.
Como te va a olvidar si es lo primero que quiere encontrar cuando sale a recorrer las frías y empinadas calles.
Como te va a olvidar si en la profunda oscuridad de la noche divaga con encontrarte fumando en una esquina bajo la luz amarilla.
Como te va a olvidar si hasta en los sueños rondas haciéndote la indiferente, mirando a la nada llena de pestañas.
Como te va a olvidar si le dejaste una marca que nunca se disolverá así pasen mil generaciones y hectolitros de cerveza.
Como te va a olvidar si te juró entre millones de cosas que no se va a morir sin antes probar tus besos.
No me olvides reiteraba el teléfono y fue el mensaje que jamás contestó.

viernes, 16 de octubre de 2009

EN EL PUEBLO DE LOS OJALASES


Esta es una breve historia que transcurre en un pueblo que existe. Este es el relato que acontece en una ciudad que sólo reside en algún lugar del mapa del mundo paralelo al nuestro. Es un paraje donde todo lo que no sucede aquí, ahí pasa.
No es un lugar de fantasía, insisto que existe, solamente es muy difícil y es casi una quimera encontrar su camino.
Exploradores y adelantados han escrito detalladas instrucciones para llegar, pero esas líneas de mentiras se han perdido en el tiempo, ya que nadie las cree. Algunos malvivientes y forajidos, escapando a las normas establecidas de nuestro mundo aseguran que lo visitaron y han dibujado mapas amarillos con intrincadas rutas para llegar. Pero esas cartas deben estar guardadas en alguna biblioteca sin puertas, totalmente desordenada y al borde del caos, ya que nadie las ha visto.
Parece en realidad, que nadie lo conoce fehacientemente; no se han encontrado registros de que alguien haya estado allí. Sin embargo es muy probable que todos alguna vez, hayamos pasado sin saberlo.
Este pueblo tiene la particularidad de ser el lugar donde todas las desilusiones son ilusión, donde los miles de desamores se desarman en pasión, donde los no ser y lo no nos dejan ser no tienen lugar y donde las frases desencontradas, siguen una línea coherente al corazón.
No es un lugar ni soleado ni gris, guarda en si mismo un clima único, que alterna de acuerdo al deseo de sus habitantes noches de calor, tardes de lluvia, mañanas de frío y madrugadas esperando el sol.
Es un sitio donde hay montañas plenas de verde, barrancas floreadas y llenas de animales extraños, con villas completas de nosotros y desiertos llenos de palabras escuchadas y dichas al oído una y otra vez.
Hay, como en todos lados, pensamientos poco trascendentes, pero que se cumplen al pie de lo esperado.
“Ojalá me llame por teléfono”, y la frase da paso al estridente ringtone de un celular que hace que los enamorados puedan confesarse una a una las promesas incumplidas.
“Ojalá fuera mejor jugador de fútbol”, y el peor de los pataduras se levanta del césped, elude a cuatro rivales y deja durmiendo la pelota bajo el techo de piolas, ante la atónita mirada de un viejo relator.
“Ojalá pueda decirle lo que siento”, y el más grande de los farsantes suelta la pluma llena de verdades como nunca antes pudo, redactando la más sincera de las cartas de amor.
Entre los pobladores hay uno que dice “Ojalá pudiera ir volando a su ventana, darle un beso en la cara y hasta por la mañana llenarle de caricias sin que se despertara”. Y como por arte de magia, emprende un vuelo directo hasta una claraboya que no sólo permite el paso de la luz, sino que se destruye totalmente, dejándolo entrar y cumpliéndole sus deseos en cada amanecer.
Hay una hermosa mujer que piensa “Ojala fueras aire para colarte entre mis rejas”, con el inmediato efecto de transformar en suspiro a su amante, dándole la oportunidad de ingresar a su casa con el sigilo con el que se arma el humo del cigarrillo y con la eternidad de su constante apetito.
Los dos al unísono se dicen, “Ojalá existiera un mundo paralelo donde podamos estar juntos” y con soltar al viento esa sola idea, dan origen a este relato.

lunes, 12 de octubre de 2009

LA VUELTA II


Fui un nueve que se creia retirado. Arrastrando miles de lesiones tuve muy buenos partidos. Otros no la vi ni pasar.
Un día fiché para un equipo en el cual volqué todos mis deseos.
Pintaba para campeón, para goleador. Pero no pintó ni una copa.
Sólo muchos vasos. Muchas derrotas y penales en contra.
Capeaba la tormenta con el apoyo de la tribuna. Pero después de una rotura de ligamentos firmé mi despedida.
Fui un nueve que se creia retirado. Pero me rescataron del fondo del banco de suplentes. Me sacaron de una concentración apartado del plantel.
Sólo peleo el descenso, pero estoy para la lucha. Soy un optimista del gol.
Esta es mi vuelta.

miércoles, 7 de octubre de 2009

A LOS OJOS


La lluvia los mojó por completo. El vapor subía por sus espaldas. La última corrida los dejó exhaustos, pero no fue impedimento para seguir.
Con el ultimo aliento de un cigarrillo negro el dijo “regalame tu sonrisa que la lluvia es brisa y el frío pasión” y ella ya no pudo mirarlo más a los ojos.
Dejó su estela de tabaco y perfume barato flotando entre las finas gotas que nacían después de golpear en las hojas que aún quedaban en el árbol de la esquina.
Y así como resonaron sus susurros en la mente, la imagen ausente del hombre que dijo esas palabras quedó impregnada en ella.
Entonces, salió a buscarlo por mil barrios grises, todos iguales, nacidos de un cuento circular.
Visitó todos los bares y fondas humeantes y espesas, perdidas en cada ochava de esos parajes llenos de don nadies y altaneros.
Recorrió uno por uno los sitios más exóticos y lejanos de este y del otro mundo, de arriba, de abajo y de adentro también.
Iba con los ojos bien cerrados, haciendo un esfuerzo para mantenerlos así, arrugando el ceño, sabiendo que solo con el aroma dejado en esa esquina lo reconocería al instante.
Pero no. Chocó con todos esos don nadies, que la abrazaban, le decían mil mentiras, le recitaban los peores versos jamás escritos y pretendían sacarle a esa boca los besos que no les pertenecían. Después, ante el fracaso, se burlaban de ella por su insistencia en la búsqueda.
Los otros personajes, se hacían los desentendidos, sin aportar ningún dato. Mirándola indiferentes, dejándola ir sin percatarse de la belleza que tenían enfrente.
Para peor de las cosas, muchas veces le pasó reconocer el aroma, para luego entrar en razón que hay muchos que pitan negro y ese perfume era de lo más común.
Y así estuvo, casi dos décadas, yirando, dando vueltas por la infinidad de los horizontes, rebotando en los límites de la locura.
Un buen día, cansada de tanto rodar, con frío por tantos cuervos caídos del cielo, recordó esos ojos que no pudo seguir mirando y encontró la pista que le faltaba para hallarlo. De solo imaginarlos comenzó a sentir el olor a cigarrillo negro y perfume barato.
Decidió entonces abrir sus párpados y ahí estaban. Profundos, marrones, verdes, que extraña fusión de colores, negros. Ahí estaban frente a ella y le dijeron “regalame tu sonrisa que la lluvia es brisa y el frío pasión”. Sonrió y nunca más dejó de mirarlos.

sábado, 3 de octubre de 2009

LOS NADA


Hace unos días volvieron a aparecer los nada. Hace unos días los cuervos volvieron a caer del cielo como si ya no hubiera suficiente. Se hicieron presentes en el momento en que no los esperábamos. Sabíamos que en alguna circunstancia iban a aparecer, pero creo que nos sorprendieron con la guardia baja. Estaban agazapados como andan siempre, fieras horribles impregnadas de vacíos.
Hablar de ellos es como que les da una entidad más importante de la que realmente tienen. Son nada. No habría que gastar caracteres en ellos. Pero ellos gastan sus perdidos tiempos en nosotros.
Será que no tienen nada que aportar más que restarle alegrías a los pocos? Será que la envidia a la mínima felicidad ajena les hace destilar el veneno de sus bombas de sangre infectando todo lo que los rodea?
A que se entregan cuando no tienen algo peor que hacer? Qué tanto les interesamos? Qué oscuro deseo despertamos para que nos presten su inmunda atención?
Quién no se ha cruzado con estos sujetos emperrados en deshacer? Porque se esfuerzan en asfixiarnos?
Andan por ahí, rondando, hasta encontrar un rastro de luz para apagarla de un soplido y así satisfacer su mediocridad. Dedicados exclusivamente a destruir con una sonrisa hueca lo profundo de lo que hacemos.
Sinceramente y por fortuna, no hallaremos las respuestas. Porque es muy difícil que nos encuentren. Y porque somos de los que sentimos, pensamos, leemos, escribimos, queremos, armamos, creamos, hablamos, amamos y hacemos que valga la pena seguir respirando. Somos por decisión, todo.