
Hace unos días volvieron a aparecer los nada. Hace unos días los cuervos volvieron a caer del cielo como si ya no hubiera suficiente. Se hicieron presentes en el momento en que no los esperábamos. Sabíamos que en alguna circunstancia iban a aparecer, pero creo que nos sorprendieron con la guardia baja. Estaban agazapados como andan siempre, fieras horribles impregnadas de vacíos.
Hablar de ellos es como que les da una entidad más importante de la que realmente tienen. Son nada. No habría que gastar caracteres en ellos. Pero ellos gastan sus perdidos tiempos en nosotros.
Será que no tienen nada que aportar más que restarle alegrías a los pocos? Será que la envidia a la mínima felicidad ajena les hace destilar el veneno de sus bombas de sangre infectando todo lo que los rodea?
A que se entregan cuando no tienen algo peor que hacer? Qué tanto les interesamos? Qué oscuro deseo despertamos para que nos presten su inmunda atención?
Quién no se ha cruzado con estos sujetos emperrados en deshacer? Porque se esfuerzan en asfixiarnos?
Andan por ahí, rondando, hasta encontrar un rastro de luz para apagarla de un soplido y así satisfacer su mediocridad. Dedicados exclusivamente a destruir con una sonrisa hueca lo profundo de lo que hacemos.
Sinceramente y por fortuna, no hallaremos las respuestas. Porque es muy difícil que nos encuentren. Y porque somos de los que sentimos, pensamos, leemos, escribimos, queremos, armamos, creamos, hablamos, amamos y hacemos que valga la pena seguir respirando. Somos por decisión, todo.
Hablar de ellos es como que les da una entidad más importante de la que realmente tienen. Son nada. No habría que gastar caracteres en ellos. Pero ellos gastan sus perdidos tiempos en nosotros.
Será que no tienen nada que aportar más que restarle alegrías a los pocos? Será que la envidia a la mínima felicidad ajena les hace destilar el veneno de sus bombas de sangre infectando todo lo que los rodea?
A que se entregan cuando no tienen algo peor que hacer? Qué tanto les interesamos? Qué oscuro deseo despertamos para que nos presten su inmunda atención?
Quién no se ha cruzado con estos sujetos emperrados en deshacer? Porque se esfuerzan en asfixiarnos?
Andan por ahí, rondando, hasta encontrar un rastro de luz para apagarla de un soplido y así satisfacer su mediocridad. Dedicados exclusivamente a destruir con una sonrisa hueca lo profundo de lo que hacemos.
Sinceramente y por fortuna, no hallaremos las respuestas. Porque es muy difícil que nos encuentren. Y porque somos de los que sentimos, pensamos, leemos, escribimos, queremos, armamos, creamos, hablamos, amamos y hacemos que valga la pena seguir respirando. Somos por decisión, todo.
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